jueves, 25 de julio de 2013

Quinto día!

¡Ya estamos otra vez aquí! Nos hemos levantado con la resaca de la "Warner". A más de uno le ha costado la vida levantarse. Se estaba tan bien en la camita... Para empezar el día que mejor que una discusión política entre monarquía y república... ¡Parecía eso la Guerra Civil!

Por la mañana Guille y Ana nos han dado una charla sobre la discapacidad física. Y, como sorpresa, ¡EXAMEN! Afortunadamente hemos aprobado todos, a pesar de que las preguntas no podían estar más mal planteadas y no podían ser más rebuscadas, causando debates eternos. Para amenizar un poco la mañana teórica y escolar que hemos tenido hemos hecho un recorrido en silla de ruedas. ¡YA TENEMOS TODOS EL CARNE DE SILLAS DE RUEDAS! ¡Novatos a bordo! Y, para terminar la mañana, hemos hecho un concurso por parejas en el que nos teníamos que convertir en mecánicos para montar y desmontar las sillas. ¡Los ganadores fueron Jess y Óscar! Los futuros mecánicos de Alonso en Ferrari. 


Por la tarde nos esperaba una sesión deportiva, acompañada por un intenso calor. ¡Madre mía que derroche de calidad se ha visto en la cancha! Hemos aprendido a jugar al voleibol y al baloncesto adaptados a personas de movilidad reducida. Lo más destacado de la tarde ha sido el cachondeo que reinaba en la jornada, amenizada por el baile de sevillanas y jota aragonesa de Raquel y Marina L. y las risas incontrolables de Kike antes de encestar. 


Y como la noche refrescó, que mejor que un puré para cenar, acompañado de un rico pescaito, que por desgracia no era frito. Ahora nos esperan más juegos... a temblar!!!

Marina C.: "¡Qué sensación tan agobiante y nueva la de subir y bajar un escalón en silla de ruedas siendo una la que está sentada y no la que la lleva!".

Óscar: "Vi mi vida pasar cuando, de repente, Raquel me cogió de la silla y me tiró para atrás. Además de haberme partido de la risa por los bailes entre Raquel y Marina L. y las incontrolables y contagiosas carcajadas de Kike durante el partido. Sin olvidar el fallido intento de acabar el abecedario pasándonos la pelota sin que tocase el suelo."

Raquel: "A pesar de mi ronquera y de no poder pegar gritos ni cantar, he disfrutado como una niña durante la sesión deportiva, donde he comido suelo y me he marcado una sevillana al ritmo de las palmas de mis compañeros y la jota de mi compi de habitación, "La mañica". 

Kike: "Me ha gustado derrotar de forma aplastante a las monitoras en Boccia".

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